de sus conciudadanos vea en ‚l ninguna esperanza de futuro. Tras pasar
totalmente desapercibido por la escuela de educaci¢n primaria
y por un
grupo de boyscouts del que actualmente reniega, sus padres deciden
apuntarle
a un cursillo de nataci¢n. All¡ consigue aprender a nadar
e incluso gana,
inesperadamente , una medalla en los campeonatos alevines, modalidad
cien
metros mariposa.
Todo marcha viento en popa hasta que un d¡a, sin saber exactamente
c¢mo,
se ahoga en un vaso de agua. Siente la necesidad de retirarse del mundanal
ruido y se encierra en su habitaci¢n a meditar. Al salir, nace
un hombre
nuevo, esta vez a principios de primavera. Un hombre que abandona la
nataci¢n, repudia de sus estudios, se proclama autodidacta, se
hecha novia,
se va vacaciones, conoce gente, degusta el alcohol, se aficiona por
los
quesos manchegos y se libra del servicio militar a base de insistir
sobre
su alto nivel de colesterol.
Se convence de que su futuro est en la letra impresa hasta que
una vieja
guitarra cae en sus manos. Con lo poco que sabe rascarla, le salen
un par
de canciones preciosas. La tercera ya es una maravilla. Se pasa dos
o tres
a¤os mirando la televisi¢n en un piso de las afueras de
la ciudad, donde
acude toda la intelectualidad maldita del momento, al tiempo que, en
sus
ratos libres, trabaja en el ramo de la confecci¢n.
Pero lo que de verdad importa son esos peque¤os trozos de papel
que se
van llenando de notas y acordes, aut‚nticas semillas para futuras
composiciones. Y as¡, ni corto ni perezoso, se presenta con un
ramillete de
cancioncillas a un festival de J¢venes Cantautores que se celebra
muy lejos
de su ciudad natal. Lo gana de calle y sus amigos lo celebran con jolgorio.
Saca su primer L.P y todo el pais se conmociona.
Empieza a actuar en directo e influye en la moral de toda una generaci¢n.
Tras verse aclamado por multitudes y apabullado por las instituciones
que
le vetan y le censuran en numerosas ocasiones por actitudes obscenas,
Albert Pla i Alvarez decide declarar su amor a una princesa a la que,
si
el rey se lo permite, convertir proximamente en su esposa. Es
una
cuesti¢n de amor de la que no nos podemos sustraer.