La luna y el niño juegan
Un juego que nadie ve;
Se ven sin mirarse, hablan
Lengua de pura mudez.
¿Qué se dicen,qué se callan
Quién cuenta una, dos y tres,
Y quién tres, y dos y uno
y vuelve a empezar después?
¿Quién se quedó en el espejo,
Luna, para todo ver?
Está el niño alegre y solo:
La luna tiende a sus pies
Nieve de la madrugada,
Azul de amanecer;
En las dos caras del mundo
-La que oye y la que ve-
Se parte en dos el silencio,
La luz se vuelve al revés
Y sin manos, van las manos
A buscar quién sabe qué,
Y en el minuto de nadie
Pasa lo que nunca fue...
El niño está solo y juega
Un juego que nadie ve.
Mariano Brull
Cuba